Dar consejos es algo muy arriesgado, cada uno debe tomar sus propias decisiones en la vida.

Las ideas que se reflejan en este libro pretenden aportar mi experiencia como profesional, algunas creo que pueden funcionar y hay profesiones y sectores con potencial. De todos modos el lector debe ser autocrítico valorar sus propias capacidades, recursos y circunstancias para así tomar la mejor decisión.

Tú eres el único responsable de tu camino profesional. Recuerda que esto no es una carrera de velocidad sino un ultramaraton. Suerte y camina sin prisa pero sin pausa.

Ojo con los vendedores de palas

En los momentos que vivimos y con una propaganda feroz para que no haya parados y sí emprendedores. Hay más personas viviendo de ello que "entrepeneurs" propiamente dichos. Hay grandes profesionales buscando financiación, mentorizando, dando servicio… pero también es cierto que hay muchos otros que no aportan el suficiente valor. HUID cuando esteis a tiempo que muchas veces están agazapados relacionados con organismos públicos, programas bienintencionados y palabras de ánimo.

Javier Reverte en su libro "El río de la luz: Un viaje por Alaska y Canadá" cuenta muy bien la historia de la fiebre del oro, cuando miles de hombres y mujeres que vivián en el continente americano emprendieron un viaje audáz y temerario hacia el Yukón y otras regiones de Alaska en busca de encontrar oro y cambiar sus vidas y las de sus descendientes para siempre. Muy pocos lo lograron y su historia su fue agrandando para atraer a otros incautos, igual que ocurre ahora mismo con el emprendizaje. Los que si hicieron grandes fortunas fueron los que aprovecharon la ocasión para proveer a los incautos: taberneros, transportistas, prostitutas… y por supuesto los vendedores de palas. Por eso debes ser cauteloso porque a estos no les interesa que triunfes sino venderte su curso, asesoramiento, evento…

No confíes en un cocinero flaco

Se que hay cocineros con estrella Michelín que corren maratones, otros como Martín Berasategui pasean por la concha muy temprano antes de atender sus negocios pero mantener la línea no es una prioridad si tu lugar de trabajo es la cocina y sobre todo probar y experimentar. Es solo un simil pero entraría a comer antes en el restaurante del prototipo de cociner con barriga, bigote y mofletes sonrosados que en el de alguien que parece que no ha comido caliente en los últimos días. Es

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